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Miss Agujetas

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Dentro de tres días cumplo 33 años. Como uno de los propósitos que tengo este año es el de encontrarme mejor en todos los aspectos, entre ellos el físico, he decidido hacer una prueba de nivel, por decirlo de algún modo.

Y una vez más estoy en ese punto, en ese momento donde soy toda motivación y me digo que esta vez será la última vez, pero no porque me vaya a rendir, sino porque voy a perseverar (espero no equivocarme de nuevo).

¡Esta vez sí! ¡a por ello! ejem…

Ponerse a prueba es un reto que no siempre sale bien. En septiembre, cuando hice la prueba de nivel con la entrenadora personal, el resultado fue mucho más que deprimente. Me mareé nada más empezar y acabé encerrada en el baño del gimnasio vomitando lo poco que había desayunado.

La vuelta a casa fue un cúmulo de emociones negativas. Por un lado me sentía decepcionada de mí misma porque no había sabido mantener lo que tanto me había costado conseguir, que era tener un mínimo de forma física, por otro me sentía preocupada por notar que mi salud se había visto tan afectada como para que cuatro saltos y 10 minutos de movimiento hubieran causado tal estrago en mí.

Pero otra parte de mí utilizó esas emociones y esas sensaciones para motivarme aún más. “Al menos ya has empezado” me dije. Ese era el camino, porque seguir quejándome de lo que me ocurría, de mi dolor de espalda, de mi dolor de rodillas y de mi desánimo no me iba a llevar a mejorar. Pero el camino que veía delante de mí era demasiado cuesta arriba.

Recuerdo lo interminable que se me hizo el camino a casa (apenas 900 metros que se me hicieron eternos) y mi incapacidad para subir cuatro pisos de escaleras sin descansar lo suficiente antes de lanzarme a ello.

Así estaba yo subiendo las escaleras de mi casa… creo que a él le resulta más fácil XD

Pero hoy ha sido diferente. Aunque desde diciembre no hago ejercicio regularmente y apenas estuve una semana en enero motivada para arrancar de nuevo, me han hecho falta algunos días más para subirme de nuevo al tren (con la poca gana que tenía) y tomármelo más en serio.

Esta vez no quiero dejar que los dos meses de torturas a los que me expuse con la entrenadora se quedaran ahí, muertos de risa, mirándome perder de nuevo ese aliento que tanto me ha costado ganar. No quiero tener que volver a empezar desde un punto tan bajo de capacidad y con un cuerpo tan débil como el que estaba alimentando y descuidando.

Además, sigo con los 20 kilos de más encima y es una mochila muy pesada para mis articulaciones y para mi cuerpo que hace su mejor esfuerzo para trabajar con los recursos que le voy dando (y que no siempre son los mejores… pero quién puede resistirse a un delicioso trozo de tarta de dulce de leche… y el que diga “yo” seguro que no se resiste a una de chocolate jajaja)

Cuando me ponen una tarta delante después de tres meses sin probar dulce… XD

Hoy he decidido evaluar en qué punto me encuentro para poder trabajar para mejorar aún más. La verdad es que al llegar a casa me he llevado una sorpresa muy agradable. La idea era simple: salir a correr sin reloj y sin un límite claro, a ver cuánto era capaz de dar de mí misma.

Llovía, cosa que no me animaba demasiado, pero Mr. Agujetas con su santa paciencia insistió y al final, después de una parada estratégica chiringuitesca, en la que nos abastecimos de energía para empezar, nos lanzamos a la calle a darlo todo… yo, que para el Mr. esto es juego de niños (confieso que lo odio un poquito cada vez que yo resoplo y él se ve como una rosa corriendo a mi lado).

Empezamos a caminar para calentar un poco y a una de mis rodillas no parecía gustarle la idea. Pero al ver que no le quedaba más remedio que seguir al resto del cuerpo dejó de quejarse y empezó a portarse bien.

Así empezó una hora y veinte minutos de carrera, mi objetivo era ver hasta dónde podía llegar sin dejar de correr en ningún momento. Aunque hubo momentos en los que pudo haberme adelantado una viejita con andador así lo hice y no dejé de trotar-correr desde que empecé.

El resultado me dejó muy contenta aunque muerta de cansancio: 7,85km de sufrimiento a ratos, con pequeños paréntesis de alegría al ver que mis piernas respondían bien al esfuerzo y dos instantes (de menos de 30 segundos) de pura gloria al sentir que flotaba en los zapatos, poco antes de parar. Reconozco que aunque el ejercicio no es lo mío hoy lo he pasado bien y disfruté de la lluvia y del frío que me ayudaba a no sofocarme. Hasta agradecí tener los pies empapados por culpa de un par de baldosas traicioneras.

¡Yeah baby! aunque no subí igual las escaleras, el subidón era el mismo 😀

Fueron 80 minutos en los que por momentos pensé que iba a tener que parar y caminar, pero la tozudez (y la insensatez diría mi compi de piso, que es un poco demasiado prudente con estas cosas) me llevó a superarme y a sentirme muy satisfecha con la jornada, me ayudó a ver que mi torturadora personal… ejem ejem entrenadora personal, me ha ayudado mucho a fortalecer mi cuerpo y un poco mi espíritu para verme capaz de lograr seguir avanzando aunque me costara mucho.

Ahora queda empezar con buen pie a mejorar esta marca y a prepararme para la San Silvestre, que ya sé que queda mucho para eso, pero espero poder hacer la carrera con una marca mejor que la que he hecho hoy en la prueba, con eso ya me doy por satisfecha.

Así que esta nueva etapa empieza de forma parecida a la que fue mi mejor época en lo que a ejercicios se refiere, hace ya casi cinco años. Entonces partía de 76 kilitos y de un estado físico nefasto y ahora parto de casi 90 kilos, pero con un estado físico mucho mejor, así que digamos que la balanza está más o menos en el mismo lugar que entonces, aunque creo que podré mejorar antes por estar algo mejor físicamente.

A ver si no acabo diciendo en verano que me lo paso bien haciendo deporte… desde luego quien me viera no pensaría que soy yo jajajaja

Si leer adelgazara… ains…

Tendré que inventarme una nueva rutina jajajaja

Pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta, así que a ver si la marca de hoy mejora en un mes. ¡Os mantendré informados!

 

¡Muy buenas!

Primero que nada me presento. Mi nombre es María José, aunque en este espacio personal me conoceréis como Miss Agujetas.

El por qué del nombre es muy sencillo y para eso he creado esta entrada, para hablar un poquito de lo que me ha motivado a iniciar este blog y a llamarlo como lo he llamado.

Tengo 32 años, casi 33 y mi vida se resume en dormir, trabajar, comer y pasar algo de tiempo libre con mi pareja y amigos. Vamos, lo que se viene conociendo como una persona normal de toda la vida.

Trabajo desde casa y mi día a día es muy sedentario. En los últimos tres años he subido la friolera de 20 kilos, ¡sí, 20! y nunca he sido un figurín, por lo que con estos kilos que he ganado me he echado en los hombros una mochila más grande que la que llevaría para hacer el camino de Santiago ¡y cómo pesa!

Así me paso los días... somnolienta y con poca energía.
Así me paso los días… somnolienta y con poca energía.

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