¡Muy buenas!

Primero que nada me presento. Mi nombre es María José, aunque en este espacio personal me conoceréis como Miss Agujetas.

El por qué del nombre es muy sencillo y para eso he creado esta entrada, para hablar un poquito de lo que me ha motivado a iniciar este blog y a llamarlo como lo he llamado.

Tengo 32 años, casi 33 y mi vida se resume en dormir, trabajar, comer y pasar algo de tiempo libre con mi pareja y amigos. Vamos, lo que se viene conociendo como una persona normal de toda la vida.

Trabajo desde casa y mi día a día es muy sedentario. En los últimos tres años he subido la friolera de 20 kilos, ¡sí, 20! y nunca he sido un figurín, por lo que con estos kilos que he ganado me he echado en los hombros una mochila más grande que la que llevaría para hacer el camino de Santiago ¡y cómo pesa!

Así me paso los días... somnolienta y con poca energía.
Así me paso los días… somnolienta y con poca energía.

Los cambios hormonales, el ritmo de vida de los últimos años, dormir mal y comer más o menos lo primero que encontraba en la nevera (o en el McDonalds, para qué negarlo) han hecho que, casi sin darme cuenta, hace una semana un chico muy amable me cediese el asiento preferente del metro porque pensaba que estaba embarazada… vale que es una forma genial de hacerse los trayectos sentada, pero las ventajas de no vivir con una barriguita de seis meses de embarazo permanente son tantas que decidí ponerme manos a la obra y empezar a cambiar mis hábitos para tener una vida más saludable.

Miss Agujetas metro

Lo más fácil es pensar que lo hago por temas estéticos, pero no es así. No voy a negar que tengo ganas de entrar en un disfraz de Catwoman desde que tengo uso de razón, pero la verdadera razón que me mueve a lanzarme a eso de hacer ejercicio y comer sano es que desde un tiempo para acá empiezo a tener molestias que nunca había tenido y que, si no intento corregir ahora, pueden pasarme factura a largo plazo.

Sí, el látigo también lo quiero. Grauurr!
Sí, el látigo también lo quiero. Grauurr!


El dolor de espalda y de rodillas, por no hablar de las pocas ganas que tengo muchos días de salir de cama (con lo bien que se está bajo ese traicionero edredón que te cobija dulcemente y te da calorcito por las mañanas), lo poco que me rinden muchos días y lo mucho que me cuesta algo tan sencillo como subir 4 pisos de escaleras a buen ritmo, me han hecho tomar la decisión de apuntarme (una vez más) al gimnasio y empezar el camino de la puesta en forma de este cuerpo serrano.

Así que eso hice. Me fui al gimnasio y me puse manos a la obra. De inicio todo muy bien, hasta que llegó la noche y con ella empezaron a asomar esas horribles compañeras de todo principiante de la actividad física: las agujetas.

Al día siguiente me costaba hasta levantarme de la silla. Por mucho que quisiera ir al gimnasio ese día mis piernas dijeron que no y yo pensé para mis adentros: “como esto sea así cada vez que vaya al gimnasio me van a decir Miss Agujetas” y ¡TACHÁN! Así surgió el nombre de este blog.

No podía ser tan fácil, ¿no?
No podía ser tan fácil, ¿no?

Así que por aquí me tendréis, contando mis aventuras en esta nueva etapa, compartiendo reflexiones sobre lo que significa ser una persona normal en un mundo repleto de etiquetas, hablando de salud, nutrición y ejercicios desde mi perspectiva y mi propia experiencia.

Simplemente soy una chica como muchas otras, que como yo, quieren tener una vida más saludable y sobre todo no llegar a los 50 con más achaques de los que corresponden a la edad.

Aquí no encontrarás a una diva del deporte (digamos que no me gusta especialmente hacer deporte… bueno, no me gusta hacer deporte). Tampoco soy una chica fit, ni curvy, ni demás palabrejas con las que no me identifico en absoluto y que solo son formas de encasillar a las personas dentro de cajas en las que siempre habrá alguien que no entre.

Espero que disfrutes de este blog y que encuentres en mí a alguien con quien puedas sentirte identificada. Me encantaría que compartieras también tus experiencias conmigo y que me acompañes en esta carrera de fondo para alcanzar mi objetivo: mejorar mi salud y ponerme como un quesito… bueno, eso también, pero no es lo más importante. La belleza es subjetiva, pero la salud no.

¡Hasta la próxima entrega! Os contaré cómo fue mi primer día en el gimnasio. Sin dudas fue una experiencia para recordar.

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