Ayer tuve un día duro. Llevo varias semanas muy cansada y con el ánimo por los suelos y ayer digamos que toqué fondo… otra vez.

La razón es que revisando mi otro blog, me encontré con la que fue la lista de los tres primeros blogs que tuve y justo hace diez años que empecé con ellos. De los tres, el único que conservo es Letras Peregrinas, aunque lo actualizo de pascuas a ramos (últimamente la musa me visita más bien poco).

Uno de ellos se llamaba Con Mucho Gusto y en él hablaba sobre la puesta a dieta de mi ombligo, que de aquellas estaba también crecidito (menos que ahora, todo hay que decirlo) y antojado de dulces. Al releer las primeras entradas me di cuenta de que en el fondo, en estos diez años me he estado saboteando a mí misma y nunca he podido mantenerme firme en mi propósito de tener el cuerpo y la mente que quiero.

Es duro, porque cuando las cosas se ponen difíciles es fácil mirar para afuera y echar la culpa a las mil cosas que te pasan, a que te has cruzado con un gato negro, pasado por debajo de una escalera o sencillamente pensar que no ha pasado tanto tiempo y con ponerme seria un poco ya se soluciona el problema de fondo. La realidad es muy distinta y cuesta mucho más de lo que parece.

10 años después muchas cosas siguen igual

Y te encuentras con la cruda realidad de golpe: 10 años. Ese es el tiempo que he tenido para ser una mejor versión de mí misma y aunque en algunas cosas sí lo he conseguido, en muchas otras no ha sido así, y en las que he conseguido progresos han sido pequeños en comparación a lo que podría haber sido.

Esto me hace detenerme a pensar: ¿hasta cuando voy a seguir con esta actitud?, ¿qué he conseguido haciendo siempre las mismas cosas?, ¿hasta cuándo voy a seguir lamentándome y compadeciéndome de mí misma?, ¿cuándo acabarán las excusas?

Mi gran problema es que pierdo el interés muy rápido. Me apoyo en la motivación y el entusiasmo para lanzarme a una aventura, pero eso dura muy poco. Cuando hace falta continuar me falta la disciplina y la constancia necesarias para que los días en los que la motivación falla siga buscando mi objetivo.

Mirar hacia dentro para encontrar el camino

Por eso este fin de semana he hecho un ejercicio de reflexión muy duro para mí. He dejado de buscar los culpables fuera y he pensado en qué es lo que yo puedo hacer para cambiar a mejor mi realidad. Repasé aquel blog y he tomado una decisión firme:

esta vez no me voy a rendir.

Necesito mejorar y debo encontrar el camino para hacerlo independientemente de las circunstancias que me rodean, porque eso no puedo cambiarlo, pero sí puedo cambiar yo y mi actitud hacia cada revés y dificultad que se me ponga delante, sobre todo cuando la resistencia al cambio proviene de mí misma.

Hace casi 10 años, un 23 de mayo de 2007 escribía esto:

Vivía en Venezuela y me mudé a España. El cambio me afectó muchísimo: cambió la gente, el clima, los alimentos… todo cambió y eso hizo que ganara peso. El verano del año pasado bajé unos cuantos kilos por el trabajo y las fiestas (tanto bailar sirvió de mucho jejeje) y hasta ahora me había mantenido en los 68 kilos de nuevo.

Hace un mes y medio empecé a trabajar en una oficina y dejé de hacer el poco ejercicio que hacía, estoy comiendo mucho en la calle y encima tengo una ansiedad que nunca antes había sentido. El trabajo me encanta pero es muy estresante, trabajo todo el tiempo bajo presión y cada vez que puedo me escapo a picar algo. Gracias a esto he ganado en ese mes y medio los seis kilos que había logrado bajar en algo más de seis meses.

Ahora peso 74 kilos cuando debería pesar 58 (y no estoy exagerando, fue el peso ideal que determinó mi nutricionista para mí según mi altura y mi contextura) y quiero empezar un camino de mejora de mis hábitos alimenticios porque, si bien mis kilitos extra no me molestan demasiado, me preocupa que a futuro pueda tener algún problema de salud.

Por eso me he propuesto la difícil tarea de empezar a comer mejor. Va a ser muy difícil controlar mi afición a las dulces y deliciosas gominolas y a los cremosos y sabrosos chocolates, pero bueno, si controlo el “vicio”, en una temporada luciré un tipito de infarto y podré conseguir vaqueros en cualquier tienda, que no es nada fácil.

Pero nada de dietas locas ni pastillas y demás mejunjes adelgazantes, anticelulitis, antiestrias, antitodoloquelasmujeressolemosodiar. Mi salud es lo más importante y por ello iré a un nutricionista y le fastidiaré tanto como haga falta para alcanzar ese tipazo y comprarme los vaqueros que me gustan.

Saludos desde mi ombligo.

Lo he corregido porque afortunadamente en estos 10 años sí que he aprendido mucho sobre escritura, ¡que no todo iba a ser malo! Hoy recuerdo a mi yo de 2007 y me comparo con quien soy ahora y sé que tengo la cabeza más amueblada, un mejor entorno de gente que cree en mí, incluyéndome a mí misma y la firme determinación de no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy, como hice en estos 10 años durante largas temporadas.

Mi yo de 2027 va a estar muy orgullosa de mí y va a recordar este día como el día en el que en verdad tomé las riendas de mi vida por completo, y no solo en las cosas que me resultaban más divertidas y fáciles, que eso no tiene mérito.

Ayer también leí una cosa que me guardo como lema:

Sin disciplina el éxito es imposible

Así que el trabajo más duro que tengo por delante es controlar mi mente, si no quiero que ella me controle a mí. Es mejor renunciar a algunas cosas por ser disciplinada, que lamentarme por ver cómo he desperdiciado mi vida sin darme apenas cuenta.

¡Vamos allá!

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1 Comment

  1. Pero como me suena todo eso…yo empece el año pasado por noviembre lo que iba a ser mi nueva forma de vida, Krav Maga, equitación, gimnasio y trabajo, mejorando mi alimentacion bajo la atenta mirada de mi medico pero…aparecio un dolor de espalda que provoco que se suspendiera toda actividad fisica hasta saber de dónde procedia dicho dolor y a que era debido…paron de todo el verano…y aunque he intentado comer sano, no he seguido una dieta rigurosa como deberia,pq ademas….me han podido los helados..el resultado…kilos nuevamente (no tantos como tenia…pase de 97 a80 y he vuelto a los 88kg) pero…gracias a Dios no tengo nada en la espalda que me prohiba seguir haciendo mis deportes favoritos…excepto el horario, que con las clases presenciales de este añoy el trabajo de noche…me lo complican todo demasiado…pero bueno…complicado no significa imposible asi que…YO TE APOYO¡¡¡¡¡ YO TE SIGO¡¡¡YO TE ANIMO¡¡¡¡¡¡

    vamos a ponernos sanas¡¡¡¡

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